Ritos y ceremonias del universo tanguero

Christine Lagarde bailo tango

Christine Lagarde junto a los bailarines de tango Analía Brogioli y Carlos Copello.

Por Catalina Pantuso.

Nuevamente los medios informan que el tango forma parte del ceremonial y protocolo internacional. En este caso fue Christine Lagarde, Directora Gerente del FMI, quien se atrevió a bailar un tango, una vez concluida la cumbre financiera del G-20 que se llevó a cabo en Buenos Aires. Esta noticia del 21 de marzo de 2018, nos brinda la oportunidad de volver a centrar la atención en la música rioplatense y continuar realizando un análisis en profundidad por parte de los profesionales de Argentina y Uruguay.

El presidente Mauricio Macri, en el último día del G20 en Alemania (julio 2017), al presentarse como el anfitrión de la próxima reunión Cumbre en Buenos Aires invitó a los demás mandatarios a “comer la mejor carne del mundo y bailar tango”, cuando visiten Argentina. Cumpliendo su promesa, el presidente argentino agasajó a los titulares de las carteras de finanzas, presidentes de bancos centrales y jefes de organismos multilaterales con un asado. La jornada de relax culminó con un partido exhibición de polo, pero el tango no se hizo presente dentro del protocolo oficial.

Fue un hecho fortuito lo que motivó la concurrencia de Lagarde al Faena Hotel, para disfrutar el show “Rojo Tango”. Ella tuvo que postergar su partida porque el aeropuerto de Washington se encontraba cerrado debido a las intensas nevadas. Quien, de urgencia, organizó la actividad fuera del protocolo oficial fue el responsable de su comitiva, quien se ocupó de hacer las reservas pertinentes y garantizar una mesa cerca del escenario.

Se trató de una demanda espontánea por parte de nuestros visitantes y, por lo tanto, se eligió un lugar muy exclusivo donde se pudiera cenar y disfrutar de un show ampliamente promocionado como “Amor, pasión, locura, y glamour en una historia que termina transformándose en una leyenda.”

La experiencia de la Directora del FMI, aunque circunstancial, resultó muy estimulante; según comentaron los periódicos ella quedó fascinada por el show. Esto nos permite hacer una primera reflexión: generalmente, el tango puede estar presente en aquellas actividades complementarias que no constituyen una expresión mayor del protocolo pero que, sin duda, hacen la diferencia en cuanto a la imagen institucional, la cortesía y la calidad de todo evento.

El tango es mucho más que un baile y un espectáculo de exportación. Fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad porque en su universo confluyen la poesía, las artes plásticas, el cine y hasta la filosofía. En esta nota vamos a profundizar los ritos y ceremonias del universo tanguero para que sus diversas expresiones formen parte de nuestras herramientas de gestión.

 El arte de homenajear desde la identidad rioplatense

Cuando, en nuestra calidad de organizadores de eventos y actos protocolares, los ceremonialistas decidamos utilizar el universo tanguero como uno de los recursos de nuestra planificación, lo primero que tendremos en cuenta es el arte de obsequiar y agasajar a todos los participantes y, muy especialmente, a los funcionarios e invitados especiales.

Nuestro colega Carlos Alberto Ciuccarelli, un estudioso e innovador ceremonialista que se desempeña como Director de Ceremonial y Protocolo en Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego (Argentina), diferenció claramente entre los presentes institucionales, los protocolares y los que él denominó de “cortesía”.

Siguiendo estas especificaciones mencionaremos —sólo a modo de ejemplo, por no ser éste el tema central— algunos presentes en los que el universo tanguero puede estar presente, en cada una de ellas.

Panel fileteadores

Los regalos institucionales se entregan especialmente en el marco de las ceremonias. Deben reflejar el espíritu de la institución a la que pertenecemos, no necesariamente deber tener alguna utilidad más que la de ser adornos. En todos los casos deberán tener el escudo y/o logo de nuestra institución y otros motivos identificatorios para lograr que esos “presentes” nos representen. Según sea el carácter de la institución, especialmente en las relacionadas con el ámbito de la cultura ciudadana, se pueden diseñar especialmente con motivos alusivos al tango platos, bandejas, plaquetas, piezas de cerámica, vidrio o acrílico, etc.

Los regalos protocolares, lo general, no son entregados en ceremonias. Suelen tener una connotación más personal, aunque sin dejar de representarnos. En la medida de lo posible deberán estar “logueados” o se los identificará por su color o su packaging. En estas ocasiones, como muestra de gratitud o de reconocimiento, se podrán obsequiar algunas piezas de calidad decoradas con un Fileteado Porteño, imagen genuina del tango, también declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, en el año 2005. En estos casos será oportuno que expliquemos someramente porqué este arte popular mereció el reconocimiento internacional y citar al artesano que elaboró el objeto fileteado.

A los regalos arriba mencionados, el colega Ciuccarelli avanzó, haciendo gala de su experiencia y conocimientos— en la tipificación de lo que denominó “presentes de cortesía”. Los definió como aquellos que ofrecemos como un “valor agregado”: una comida de carácter informal, un paseo lacustre, un tour por nuestra ciudad, una cena show o un concierto. Son los presentes o atenciones que incluimos por fuera de las actividades formales y que bien pueden compartirse entre los anfitriones y los homenajeados. En estos casos nuestra música ciudadana ofrece inmensas posibilidades para agasajar a quienes nos visitan. El tango, en el Río de la Plata no se explica: se vive.

 

Recepciones y despedidas al ritmo del 2×4

Todos sabemos que tanto la recepción como la despedida de un acontecimiento social son de vital importancia, en esas actividades puede incluirse un espectáculo de tango de gran calidad artística, con la finalidad de difundir los valores que identifican la cultura del país anfitrión. Sin embargo, deberemos tenerse en cuenta que existen muchos estilos de tango, cada uno con su propio carácter, personalidad y lenguaje; algunos son más dramáticos, otros son más fluidos y otros se prestan más para bailar. Tengamos en cuenta que no es lo mismo una formación orquestal que interprete obras de Astor Piazzolla, que un grupo que ejecute un repertorio de temas clásicos.

Si decidimos que el tango forme parte del cocktail de bienvenida deberemos realizarlo la noche anterior a la apertura de las actividades, o última hora de la tarde, al término de la primera jornada ya que, es casi seguro, que todos quieran compartir un largo rato haciendo preguntas y disfrutando de la música.

Consideramos que no es muy recomendable ofrecer un espectáculo de tango en el acto de clausura porque, en general, no tiene la misma importancia que el acto de apertura ya que, generalmente es muy académico y suele ocurrir que muchos de los expositores y participantes se retiran con anticipación. Sin embargo, y teniendo en cuenta estas circunstancias, algunos tangos también pueden ser una excelente forma de despedir a todos.

orquesta tipica Misteriosa Buenos Aires

Lo más frecuente y sencillo, aunque no siempre  lo más económico, es que programemos el cierre de una celebración, convención o evento que se realice en Argentina y Uruguay con una comida de clausura, en una excelente “tanguería” para disfrutar de un show. Deberemos tener en cuenta que en algunas de ellas también se dan clases de tango y que en otras se ponen en escena los momentos más destacados de su historia.

Volviendo a la reciente visita de la Directora del FMI, la salida no fue organizada por los anfitriones. Ante el retraso de su vuelo, el responsable de su comitiva quiso asegurarse la calidad del espectáculo y eligió el mismo show que hizo bailar al rey Felipe de España; al príncipe Alberto II de Mónaco; al músico Bono, líder de U2 y a Jeff Bezos, uno de los hombres más rico del planeta. La programación ofrecía la presencia de una banda (un quinteto: piano, bajo, dos bandoneones y un violín), dos intérpretes vocales—una mujer y un varón— y cinco parejas de bailarines coreografiados y dirigidos por Sandra Bootz y Gabriel Ortega. El repertorio que ofreció la “Orquesta Quinteto de Rojo Tango” hizo un recorrido histórico e incluyó, entre otros temas, tangos clásicos que compuso e interpretó Carlos Gardel; letras más filosóficas como las de Enrique Santos Discépolo; la milonga más famosa: “Taquito militar” de Mariano Mores; obras del maestro Astor Piazzola y finalizó con la interpretación de “Rojo Tango” de Pablo Ziegler, un pianista y compositor argentino, contemporáneo.

 

Disfrutando de una “milonga”

Los visitantes siempre quieren conocer la cultura local lo más genuinamente posible, por lo tanto no hay nada mejor que salir a “milonguear” para disfrutar del tango como danza. Christine Lagarde bailó un tango, pero no fue a “milonguear”. Después de cenar y casi al final del show, mientras se escuchaban los primeros acordes de “El Firulete”, la bailarina Analía Brogioli se sentó en la mesa que la Directora del FMI compartía con su esposo —el empresario Xavier Giocanti— y entabló un corto diálogo sobre una rosa que le había obsequiado minutos antes el bailarín Carlos Copello. Entre risas Lagarde aceptó la invitación, subió al escenario y, guiada por los bailarines, ensayó algunos pasos de tango. Si Barak y Michelle Obama ya se habían atrevido a bailar al ritmo del 2×4 en una cena oficial, ella también podía asumir el desafío.

Sabemos que en la actualidad hay una generación de profesionales y ejecutivos que se incorporaron a las milongas con un criterio recreativo, en sintonía con la revalorización del tango danza como una verdadera pasión y a la vez un producto cultural de exportación. Las milongas son en un espacio de encuentro y de distensión entre pares.

Es de vital importancia que los ceremonialista expliquemos a nuestros invitados la doble acepción del término “milonga”. Por un lado, esta palabra define a un subgénero del tango, creado en 1931 por Sebastián Piana (música) y Homero Manzi (letra) con el tema “Milonga sentimental” —en la actualidad se conoce como “milonga ciudadana”— y tiene un ritmo más rápido que la milonga campera. Por otro lado también se denomina “milonga” al lugar donde se va a bailar el tango. Una palabra derivada es “milonguear”, un término aceptado por la Real Academia Española y cuyo significado es “bailar o tocar milongas.”

Si nos preguntan por la “etiqueta milonguera”, lo primero que deberemos advertirles es: “Por favor, no uses los atuendos que viste en un show de tango”. No hacen falta la pollera con tajo y las medias de red para las mujeres, ni los sombreros y tiradores para los varones. Ya no existen los compadritos ni las milonguitas, por lo tanto no es necesario disfrazarse para bailar un tango. Sólo hace falta elegir cuidadosamente la indumentaria, basada en la elegancia y la seducción.

Actualmente conviven en un mismo espacio los estilos tradicionales con los de ruptura y el público joven no diferencia las prendas de calle de las de los salones. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la moda urbana no siempre se adapta a las posturas y movimientos propios de la danza rioplatense y, en estos casos, la incomodidad traerá aparejada la inseguridad. Es recomendable que las mujeres eviten los flecos porque pueden engancharse en los botones o relojes, y los collares que terminan golpeando al compañero.

 

¿Qué “milonga” elegimos para bailar?

milonga

Cuando somos nosotros los que tomamos la iniciativa, será necesario realizar una buena motivación para lograr que la mayoría de los invitados acepten participar sin resquemores. Si, por el contrario, son los huéspedes quienes quieren ir a bailar tango, deberemos conocer las expectativas del grupo para no defraudarlos. En ambos casos tendremos que estar bien informado y mejor preparados. Deberemos tener muy en claro que los espectáculos televisivos y/o comerciales no siempre tienen la calidad necesaria para ser distinguidos como patrimonio cultural; muchas veces el ánimo de lucro atenta contra la excelencia. La correspondencia entre lo virtuoso y lo sensible se encuentra pocas veces y a los extranjeros les resulta difícil saber que el “tango social” no es lo que se publicita en todos los medios masivos.

Como es lógico deberemos elegir el lugar más indicado. No todas las “milongas” son iguales y en cada una de ellas suele haber ambientes diferentes. Desde sus inicios hubo distintos estilos, usanza, modos y costumbres de bailar el tango. Al principio se caracterizó por ser ágil juguetón y sensual, con cierto aire español; después se hizo “orillero”, compadrito y querendón. Los rioplatenses sabemos que el tango como danza de pareja fue evolucionando y en estos tiempos existen diferentes estilos y lenguajes. El antiguo “Tango Canyengue”, con sus pasos pequeños, bien enraizados en el suelo y con un abrazo pegado; el denominado “Tango de Salón” que tiene un carácter social, es menos dramático, la pareja se abraza con poca distancia y hace gala de “barridas”, “lápices” y “rulos”; el “Tango Fantasía” o tango de escenario que es un baile coreografiado que incorpora movimientos y pasos de otros géneros y que se presenta en los espectáculos, exhibiciones y competiciones y el “Tango Milonguero” en que la pareja se apoya uno contra el otro como si fueran un solo cuerpo buscando la fluidez de la “cadencia”.

Como buenos profesionales podremos elegir un local clásico con una orquesta típica en vivo, o un espacio más moderno con la actuación de grupo de tango electrónico. Tendremos presente que hay milongas informales destinadas a los jóvenes con estilos mucho más libres, y también otras denominadas “Queer” —originadas en Alemania y extendidas por todo el mundo— que propone la libre conexión de los cuerpos y en el que las roles en la danza no son fijos ni determinados por el género.

Tenemos que transmitir a nuestros huéspedes que la “milonga” es un hecho social y cultural y que, para poder participar plenamente, se hace necesario conocer “los códigos”, esto es los rituales y ceremonias que conforman un peculiar “para-lenguaje”. Estos “códigos” se crearon de un modo tácito a través del tiempo y se fueron modificando en función de una convivencia lo más armónica posible. La milonga es una fiesta y los “códigos” contribuyen a que se desarrolle sin sobresaltos, reduciendo al mínimo los malentendidos y las situaciones engorrosas. Saber cuáles son y comprender su sentido permitirá que todos nuestros agasajados puedan entrar por la puerta grande y sentirse cómodos durante la velada. Sin embargo, los “códigos” no se respetan por igual en todas las milongas. En algunas, el grado de su cumplimiento varía según el día de la semana o a lo largo de la misma noche, cuando se renueva el público.

 

El abrazo que rompe el protocolo

milonga la ideal1Sabemos que una de las reglas de oro del ceremonial y protocolo es la de mantener la distancia conveniente, es decir ni muy cerca ni muy lejos. Cuanto más íntima es la relación con alguien, más cerca se está de él. En el saludo nunca se debe colocar la mano en el brazo ni en el hombro de un invitado ya que estos gestos están reservados a los amigos. Esta premisa es la que se transgrede totalmente al bailar el tango.

El tango es una danza enlazada en la que, al igual que en el vals, los cuerpos se mantienen en contacto permanente. El primer movimiento, y el principal, es “agarrarse fuertemente”, uno junto al otro. A medida que se fue alejando de las antiguas “academias” los cabaret y piringundines de la noche arrabalera, para instalarse en los salones y ámbitos públicos o familiares, apareció el “tango de salón”, que buscó aligerar sus aspectos más provocativos, separando los cuerpos pero sin perder “el abrazo”

Quienes acepten bailar un tango sentirán el abrazo que fue y será una “marca”, un modo de comunicación imprescindible, para comprender el idioma que utiliza el cuerpo. La presión o la “marca” que hace el varón en los puntos de contacto, es una indicación precisa para que su compañera camine a tiempo o a doble tiempo, de acuerdo al ritmo musical. Quienes quieran disfrutar del tango danza deben aceptar que uno de los dos lleva y el otro sigue. Estos roles son necesarios para lograr una perfecta coordinación.

También sabemos que en las normas del ceremonial debe evitarse mirar a la gente en forma insistente, mantener “cara de póker” y están prohibidos los gestos y ademanes. Si como anfitriones llevamos a nuestros invitados a una milonga deberemos comunicarles que en este ámbito ocurre todo lo contrario. Los diálogos corporales son parte de los rituales y que el “cabeceo” no es un tic nervioso generalizado entre los porteños.

Cuando en las milongas se invita a bailar a una mujer desconocida, la respuesta es imprevisible y, generalmente, no se conocen sus destrezas. El varón da un salto arriesgado, exponiéndose al rechazo. Por esta razón se inventó el “cabeceo”, una forma sutil y discreta de invitar a alguien a bailar. Si ella no está interesada, mirará para otro lado, indicando de este modo silencioso y cortes su negativa.

Por su parte la mujer agudiza sus percepciones y busca con la mirada a su posible compañero. Si las miradas se cruzan y se aceptan, el hombre hará una seña con la cabeza (el cabeceo) y ella responderá con un ademán afirmativo.

Transcurridos unos segundos, ambos se encontrarán frente a frente en el borde de la pista. En el tango. Siempre hay que tener presente que no es de buen gusto sacar a bailar a quien está acompañado por su pareja.

Salir a bailar implica introducirse en una pista repleta de otras parejas, donde de antemano resulta imposible una actuación prefijada y mecánica de lo aprendido. Si cada uno tiene en consideración que está usando un espacio en común, entonces, es casi imposible que haya empujones y golpes. En el tango de salón, los pasos suelen ser sencillos, lejos de la espectacularidad del escenario, generalmente no se hacen piruetas enérgicas como los “boleos”, los” ganchos altos” y “barridas”. Si se produce un choque involuntario, simplemente el varón pide disculpas con un pequeño gesto.

No sabemos si Christine Lagarde llegó a conocer el sentido y el valor simbólico de cada uno de los rituales que estaba presenciando, no era necesario. Como la cena show no era oficial pudo distenderse y disfrutar del espectáculo. Con seguridad ella quedó muy impresionada ya que, antes de retirarse, hizo una reserva muy anticipada: “Desde ya le pido que me guarde una mesa para el mes de julio, ya le precisarán qué día, porque en esa fecha regreso a Buenos Aires”.

Lo que como ceremonialistas rioplatenses podemos transmitir a nuestros huéspedes es que si el tango como baile se ubicó en el nivel del deseo, en tanto canción la letra lo elevó al nivel de la razón y de la palabra, y cuando sólo quedó en música se alcanzó el nivel del valor, del compromiso y del testimonio. Fue de este modo que poetas como Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo —entre otros— hicieron subir el tango de lo subterráneo arrabalero a las luces de la ciudad;-del deseo y del inconsciente a la realidad y a la lógica. Pero fueron Julio De Caro, Horacio Salgán y Astor Piazzolla quienes lo condujeron de la tierra al cielo, a la más pura construcción simbólica.

Seguramente como anfitriones lograremos que nuestros invitados, al encontrarse con el ritmo del 2×4, puedan vivenciar que “el tango es un romance que dura tres minutos”. Las parejas se unen con elegancia y sensualidad, sin atrevimientos ni obscenidades. Habremos alcanzado un éxito profesional que seguramente volveremos a programar.

 

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